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| by Will Murai |
Desde entonces hasta ahora han pasado muchas cosas. He hecho grandes avances que a algunos les sabrán a poco porque miran desde su perspectiva de llevo-toda-la-vida-intentándolo. No sigo el camino recto porque desde la lejanía ya se ve lo que hay. Elijo un camino tortuoso, que quizás no me lleve a la fama y el dinero. Ni siquiera me permite vivir de lo que me gusta y me hace cambiar de parecer cada tres curvas, pero todo lo que me encuentro en él hace que el viaje merezca la pena.
Es cierto que, a pesar de que en los últimos años este blog ha estado enfocado, de un modo u otro a, llamémosle "narratología", nunca ha tenido una temática bien definida y en sus primeros tiempos, como la mayoría de páginas personales, era una amalgama de diario de pataletas, club social, muro de graffitis y palestra de autora oxidada con muchos sueños y poca profesión. Las cosas cambian y en la actualidad hay mil plataformas diferentes en las que decir burradas a diario y compartirlas con seres afines, con lo cual las bitácoras han quedado en un plano más profesional. Están enfocadas a facilitar información útil por vías no oficiales y narradas desde la experiencia, o a la posibilidad de mostrar el trabajo propio. Es ahí, donde tengo la tentación de cerrar esta página porque más allá del puro ombliguismo no siento que lo que escriba aquí le sirva a nadie de mucho. Pero por otra parte sentiría que reniego del sendero recorrido de todo lo que me ha llevado a estar aquí y ahora. Quizás no sea mucho, pero es mi camino y este es el diario de ese camino.
Así que no tengo muy claro qué voy a hacer al respecto. Seguramente haga una limpieza general, le pase una mano de pintura al techo y cambie las cortinas. Es bastante probable que, aunque fuera de fecha, termine algunos memes que se quedaron a medias, reordene mis ideas, vuelva a hablar de nuevos proyectos y te cuente cómo van los viejos. Es más que seguro que te daré la paliza con reseñas pasadas de fecha, con opiniones peregrinas y de vez en cuando tenga alguna de mis pataletas. Lo que tengo claro es que no me voy. El camino sigue bajo mis pies.




